Grecia está más cerca de lo que parece.

Imagina que Córdoba quiebra. Que sus entidades bancarias y su equipo municipal pidieron créditos a lo loco falsificando las cuentas del municipio. Imagina que contribuyeron a esto tanto el gobierno español como las matrices de las entidades financieras que, viendo endeudarse a Córdoba como si tuviera el presupuesto de Madrid, hicieron la vista gorda porque, oye, el dinero fluía, todos estaban contentos y qué bonita es Córdoba.

Imagina que, hace cuatro años, los electores sustituyen al alcalde del PP por uno del PSOE que revela el engaño. La deuda es tan gigantesca que el gobierno de España tiene que intervenir para evitar la quiebra de la ciudad. La mejor solución que encuentran es concederles un megacrédito.

Alejandro Chiripas, alcalde de Córdoba y comunista de mucho cuidado.

Alejandro Chiripas, alcalde de Córdoba y comunista de mucho cuidado.

Obsérvese que el problema de partida es que Córdoba es insolvente. No es que en febrero gastara de más pero en marzo vaya a manar oro de sus fuentes. Es que no tiene forma de devolver lo que ya ha pedido.

Pero la lógica nunca fue un factor a tener en cuenta para el gobierno de España. Según lo entienden, el fallo es de orden moral. La solución es no darles un céntimo hasta que no demuestren propósito de enmienda. Tanto da si los vecinos de Córdoba desconocían que su ayuntamiento y sus élites estaban instaladas en el timo y la desvergüenza: verán reducirse sueldos, pensiones y servicios públicos, y pagarán impuestos y tasas sin cuento.

Pero, al poco, Córdoba está otra vez en quiebra. Resulta que, cuando te dan dinero y lo transfieres directamente a los acreedores, te quedas con la misma deuda más los intereses. Y como te han reventado el tejido económico a base de penitencias, tienes menos recursos para hacer frente a los pagos.

Para remediar la situación, se abunda en la misma medicina: otro megacrédito. Sólo que ahora se alivia a la banca de arriesgar su capital en circunstancias tan precarias. Las comunidades autónomas, solidariamente, se hacen cargo de rescatar a los cordobeses. Solidariamente pero a devolver y con interés, que todos somos hispanos pero no primos.

Pero, a pesar de que les sumas nuevas penitencias, al poco vuelven a estar igual. Qué digo igual: si cuando les concedieron el primer megacrédito, su deuda era del 140% de su PIB, tras la medicina y la penitencia supera el 180%. Lo único que se ha conseguido es hacer de Córdoba una ciudad tercermundista. Sólo que abarrotada de nazis.

Entretanto, la corporación municipal del PSOE cae tras aplicar sendos programas de recortes e intentar someter un tercero a referéndum. Presionados por el gobierno central, acuerdan dar el mando a un ex alto cargo del Banco de España. Tras repetir unas elecciones en las que ningún partido alcanza a formar gobierno, se alza con la victoria el candidato del PP, que promete renegociar las medidas de austeridad. Tras llegar a la alcaldía, se traga una tras otra las medicinas de austeridad prescritas, con el apoyo, responsabilidad ciudadana obliga, del PSOE. Hasta que en los siguientes comicios, los cordobeses optan por una coalición de izquierdas que se compromete a poner fin, esta vez sí, a las políticas de austeridad.

La Plaza de La Corredera, inundada de vagos y perroflautas que quieren vivir del cuento con el dinero de tus impuestos.

La Plaza de La Corredera, inundada de vagos y perroflautas que quieren vivir del cuento con el dinero de tus impuestos.

El gobierno central, ya sabes cómo es, hace correr la voz de que esta coalición pretende dejar de pagar sus deudas, abandonar la moneda común, acuñar dirhams, e independizarse de la Península Ibérica. Pero, si uno se fija en sus propuestas, la mayoría tratan sobre sustituir la moral por la lógica.

La coalición de izquierda sostiene, básicamente, que si las medidas de recorte han tumbado el 25% del PIB cordobés y acrecentado la deuda, lo mismo suavizándolas aumenta la producción y se reduce la deuda. Vamos que igual, si en vez de bajar salarios y pensiones casi a la mitad como se viene haciendo, se subieran un poco, puede que se reactive la actividad económica y, de rebote, que la gente vuelva a comer tres veces diarias.

También creen que, si el Banco de España respalda la deuda, los especuladores apostarán menos contra ella que si la respalda sólo la arruinada ciudad. Así se aliviarían los intereses que paga el ayuntamiento de Córdoba y hasta los de otras ciudades en situaciones difíciles.

Y ya, a modo de carta a los reyes magos, pretenden poner en marcha un mecanismo solidario mediante el que las regiones excedentarias del país transfieran parte de sus recursos a las deficitarias. Y no mediante créditos a bajo interés, no, sino por la patilla.

Propuestas que algunos juzgarán propias de radicales y comunistas pero que puede que tengan su lógica. Las regiones excedentarias producen cosas que las deficitarias no. A la larga, si aprietas a las deficitarias, dejarán de adquirir las cosas que producen las excedentarias y todo el sistema de circulación de bienes, capitales y servicios se vendrá abajo.

Claro que la coalición de izquierdas carece de fondos con los que financiar estos planes chupiguays. El consistorio se mantiene en un estado perpetuo de quiebra en diferido que va parcheando con las propinillas que le da el gobierno merced a su buen comportamiento. Más que los píes atados, los tienen dentro de bloques de cemento seco, bajo el agua, y encadenados con grilletes.

De ahí que traten de hacer frente a sus obligaciones inventando otros métodos. En lugar de recortar salarios, servicios públicos y pensiones y subir impuestos indirectos, quieren aumentar la cotización a las empresas con beneficios y a los cordobeses que mantienen rentas medianamente altas. En lugar del 3% de superavit en el presupuesto municipal antes de pagar deuda que exige el gobierno central como demostración de que se disciplinan, proponen mantener el 1% y dedicar el 2% restante a inversión pública para reactivar la economía.

Estas condiciones casi llega a aceptarlas el gobierno en un momento de flaqueza. Pero el Fondo Monetario Internacional interviene en su función de guardián de la ortodoxia. Los acuerdos son como las lentejas: acuerdas lo que te imponen, o mueres de hambre.

El Concejal de Economía y Hacienda, Llanos Barufaquen, escribiendo cosas comunistas de mucho cuidado.

El Concejal de Economía y Hacienda, Llanos Barufaquen, escribiendo cosas comunistas de mucho cuidado.

El edil de hacienda cordobés resuelve que, en tal caso, tiene que someter el acuerdo a la ratificación de los ciudadanos, que no les votaron para eso. Esto cae mal en el gobierno, que considera que el pueblo cordobés no está capacitado para entender los arcanos de la complicadísima doctrina neoliberal. Total que le expulsan educadamente de la negociación de una patada en el trasero, y le invitan a regresar cuando esté dispuesto a pasarse su programa por el forro y decir sí a todo, como hacen los políticos sensatos. Desde el segundo posterior, propagan que el referéndum no va de aceptar o no la medicina impuesta sino de abandonar la moneda común, España y el Universo.

En resumen, así andan las cosas por Córdoba. Puede que el sentido común, la lógica y la humanidad más elemental dicten que es mejor no abundar en tratamientos fracasados, y que basta de hacer pagar a los cordobeses las tropelías de sus gobernantes anteriores perpetuando sus sacrificios en la faena de pagar una deuda impagable. Para el peso que tiene Córdoba en el PIB nacional, podría perdonárseles parte de lo que deben sin mucho quebranto y comprobar si los métodos del nuevo consitorio les sacan del hoyo. Pero, ¿qué lección estarían dando?

Si los ciudadanos comienzan a emplear la lógica y exigen pruebas empíricas del contante, el montante y el porqué, lo mismo comienzan a desalojar a los neoliberales de los ayuntamientos, las autonomías y, horror, del gobierno de España. Y no. La magnitud de este sinsentido sólo puede mantenerse desde una óptica moral: los cordobeses, al ser medio moros, son vagos, festeros y tramposos. Viven a crédito. No es justo hacer pagar sus francachelas a los pobres pensionistas valencianos y a los honrados trabajadores aragoneses. Si están como están es por incumplir sus compromisos anteriores. Lo de comer un plato caliente cada tres días y ser atendidos por Médicos del Mundo sólo es una representación teatral para engatusar a los buenistas. En realidad se jubilan a los 35, duermen diez horas de siesta, y se tiran la noche entera de jarana. Para colmo, después de gobiernos demostradamente sensatos del PP y del PSOE, han votado a unos populistas irresponsables, radicales, chulos y macarras que, en apenas cinco meses, han quebrado la ciudad, y que ahora quieren responsabilizar de sus desmanes a los cordobeses por la vía del referéndum. Son malos y merecen un castigo. No hay más que hablar.

Y así todo. En Córdoba. En Andalucía. En España. En Grecia. En Europa. En el mundo. En el Universo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Galería de esperpentos., No-Do. y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s