Por una prensa del Régimen como Dios manda.

En Cuba tienen el Granma y tienen el Juventud Rebelde que viene a ser el Pulgarcito del Granma. Por aquello que dijo el viejo barbudo de que la libertad de prensa es la libertad del dueño de la imprenta, el estado cubano prohibe la prensa privada y se reserva esa libertad para sí. Esto, quieras que no, fomenta el pensamiento crítico: los cubanos son conscientes de que sus dos periódicos mienten. O, cuanto menos, de que ofrecen la visión más conveniente para el régimen.

Las dos caras de la verdad.

Las dos caras de la verdad.

En España viene a ser un follón porque, aunque el dueño de todos los periódicos que tienen capacidad de influir decisivamente en la opinión pública es el IBEX, se disfraza con las cabeceras de El País, El ABC, El Mundo y La Razón. Periódicos aparentemente diferentes pero similares en cuanto a intenciones, enfoque y tratamiento de la información. Para comprobarlo, no hay más que retroceder dos o tres semanas en el buscador de google y repasar su cobertura respecto a la campaña de Esperanza Aguirre.  Y respecto a la propia Aguirre.

Madrid no es sólo una ciudad. Madrid es la capital de España y el centro de la vida política, institucional, financiera y cultural del país. El punto donde se entrecruzan los intereses y los grandes negocios. La batalla por conquistar Madrid es la batalla por conquistar España. Y, hace apenas medio año, la cosa pintaba bastos.

Nuestro Cuatrigranma no había inventado aún el Caso Monedero ni traía un suplemento diario sobre los horrores de la dictadura venezolana. Tampoco había apeado, montaje y cacareo mediante, a Tania Sánchez de la candidatura de IU. Ni Ciudadanos atravesaba sus páginas cual estrella fulgurante salida de nadie sabe dónde. Todo apuntaba a que unos desharrapados que no estaban dispuestos a dejarse sobornar por los bancos, principales accionistas del Cuatrigranma y del país, podían llegar a gobernar el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, como prólogo del cataclismo que acabaría por sacudir España.

Y allí que apareció Esperanza Aguirre, más chula que un ocho y medio, a postularse como candidata a retener la alcaldía. La Lideresa es muy querida entre los madrileños de orden pero suponía una apuesta arriesgada. Independientemente de su posición en las encuestas, los directores y opinadores del Cuatrigranma, principales cruzados a favor de la transparencia, la responsabilidad política, el respeto a las instituciones, la honradez y la decencia, no tragarían fácilmente con la sexagenaria bajo cuyas faldas nacieron y crecieron las tramas de corrupción que han asolado y saqueado a los ciudadanos de Madrid desde que el Partido Popular alcanzó el poder gracias al tamayazo. Pues bien, no sólo tragaron. Aplaudieron. Al crítico del medio minúsculo se le señalaba y repudiaba con un Lo que te molesta es que Esperanza va a arrasar o un Eres el abogado defensor de Podemos. Todo muy lógico.

Castrobolivarianopiongyangjemeresrojosestalinistasgoraetapolíticomilitarlenintoggliattivivalapepa.

Aquí dice que Podemos es castrismo, chavismo, estalinismo, ETA y Eduardo Inda.

La jugada, ya decimos, resultaba arriesgada. Pero más lo era perder el poder en Madrid o fiar su conservación a un Antonio Miguel Carmona capaz de salir ganador sólo si la población de la capital estuviera compuesta exclusivamente por cuñados. Alguien del consejo de administración del Cuatrigranma debió echar un vistazo a la página Carmona haciendo cosas, y telefoneó inmediatamente para ordenar: ¡Esperanza, por el amor de Dios, Esperanza!

No supieron calcular, eso sí, a la propia Esperanza.

Incluso para el becario más tonto del Cuatrigranma se hizo evidente que tanto el proyecto, como el comportamiento, como la campaña de Aguirre no era capaz de mover más que a la vergüenza ajena. No por los disfraces ni por las salidas de tono de la lideresa, que eso es marca de la casa. Es que carecía por completo de ese programa que el Cuatrigranma estuvo cosa de un año exigiendo a Podemos. Sus propuestas no pasaban de ser soplapolleces y ocurrencias sobre los vagabundos, los arbolitos, enseñar a nadar a los niños menores de nueve años, o revisar esa paguita que los parados emplean en televisiones de plasma, putas y cocaína. A cualquier otro candidato —y no digamos ya a uno de Podemos— le hubiera valido el ostracismo, el escarnio y la pérdida total de pretigio. A Esperanza le valió, de parte de los dizque analistas políticos del Cuatrigranma, volquetes de aplausos.

Tampoco causó escándalo que la candidata y presidenta del PP de Madrid impusiera cómo debía ser el debate en la televisión pública. Y eso que nuestros intrépidos opinadores destacan por su preocupación por la libertad de prensa en aquellos países donde existe un solo Granma y no cuatro.

Tampoco encontraron nada a destacar en su comportamiento entre infantil y senil, ni en sus modos y acusaciones de palurda fascista. Aunque ante cualquier otro candidato —y no digamos ya ante uno de Podemos— hubieran pedido tarjeta roja, expulsión y condena a no volver a participar jamás en la liga.

En el mientras tanto de este bochorno un pequeño medio digital, Infolibre, desgranaba los tejemanejes de su cónyuge. Comisiones por lobismo y chanchullos múltiples mientras Esperanza era presidenta. Empresas que no presentan cuentas pero reciben subvenciones millonarias de la Unión Europea como si para recibirlas no fuera un requisito indispensable presentar cuentas. Informaciones que el Cuatrigranma ninguneó y pasó por alto porque se conoce que eran irrelevantes para los electores que tenían que elegir a su futura y transparente alcaldesa.

Mira como en Corea del Norte, Rajoy mayoría absoluta, PP malo, la destrucción del sistema occidental,  progres, happyflowers.

Mira como en Corea del Norte, Rajoy mayoría absoluta, PP malo, el sistema occidental, progres, happyflowers, salvar España.

Infolibre reservó la noticia bomba para el penúltimo día de campaña: la filtración de la declaración tributaria de Aguirre, donde aparecían unos abultadísimos ingresos a cambio de un trabajo que nadie sabe en qué consiste ni cuándo realizó. Una suma parecida a la que Hacienda filtró que ingresó Monedero por su asesoría de dos años, y sobre la que los sabuesos rabiosos del Cuatrigranma se hartaron de exigir explicaciones. Y eso que el profesor no se presentaba a cargo público.

Cualquiera imaginaría que, mediando tan poco tiempo entre ambas filtraciones, no podía ser, resultaría demasiado evidente que el Cuatrigranma empleara un rasero distinto respecto a Aguirre que respecto al profesor. Pero fue. Vaya si fue. La Lideresa no tenía por qué dar explicaciones sobre los ingresos por su actividad privada. Faltaría más. Lo inadmisible, lo intolerable, lo nunca visto, es que se hubiera filtrado su declaración a la prensa. Eso y ninguna otra cosa había que perseguir.

El el mientras tanto de esa ignominia, iba adelantando posiciones la candidata de Ahora Madrid, Manuela Carmena. Una mujer de trayectoria intachable desde los tiempos de la lucha contra Franco, que ha sido premio nacional por su defensa de los derechos humanos, y que ha promovido diversas iniciativas solidarias tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil. Trayectoria sobre la que el Cuatrigranma pasó de puntillas, ocupado como estaba en hinchar y enmierdar un asunto que se resume en lo siguiente: la empresa de su marido quiebra. Los trabajadores se quedan sin cobrar, y denuncian al marido por trasferir sus bienes a Carmena. El juez dictamina que tal denuncia carece de base y los trabajadores no recurren la sentencia. Punto pelota. Para convertir eso en un caso de corrupción había que pisotear la transparencia, la honradez y el respeto a las instituciones, amén del código deontológico y la mínima decencia. Cualquiera pensaría que no iban a atreverse. Pues se atrevieron. Vaya si se atrevieron.

Es un síntoma de inteligencia y salud democrática que la ciudadanía haya sido mayoritariamente capaz de distinguir entre lo que tiene ante los ojos y lo que el Cuatrigranma le asegura que está viendo. La derrota de Esperanza no es sólo la derrota de Esperanza: es también la derrota de los estafadores del Cuatrigranma y su influencia hegemónica.

Es de suponer que esto llevara a sus jefes a intentar recuperar su posición. Quizá suavizando las formas hacia las formaciones políticas a las que han dado su apoyo un alto porcentaje de ciudadanos. Quizá buscando comunicadores más hábiles. El mismo Marhuenda, que el sábado noche berreaba que Aguirre iba a arrasar en Madrid, el lunes por la mañana la acusaba de hacer una campaña nefasta y no dudaba en calificarla de Godzila por arremeter contra todo y contra todos.

A nosotros, ni que decir tiene, no nos parece mal que el Cuatrigranma reflexione sobre por qué cada vez menos gente les cree y aún menos les compra. Máxime ahora que alguno de esos desharrapados a los que se han cansado de llamar terroristas, bolivarianos, estalinistas y etarras va a gestionar o vigilar el presupuesto y la publicidad institucional. Lo que consideramos una pérdida de tiempo, energía, papel, tinta y dinero es embrutecer a la opinión pública empleando cuatro periódicos cuando puedes embrutecerla con uno. Fundir los cuatro panfletos en una sola cabecera acabaría por fomentar el pensamiento crítico: todos los españoles serían conscientes de que su único periódico miente. O, cuanto menos, de que ofrece la visión que más conviene al régimen.

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