Romance de Ignacio González: el ático, la mala suerte y el rostro de cemento.

Vaya por delante que consideramos deleznables las difamaciones electorales que está sufriendo Ignacio González. Lo cual no quita para que dejemos de considerarle un gafe.

Porque a ver si no es mala suerte: en 2011, la interpol informa de la presencia de una banda de traficantes rusos en una urbanización de Estepona. En la investigación, la policía descubre que Nacho, entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid, tiene un ático allí.

Y no es la primera mala pasada que le juega el ático: en 2008, después de que su mujer se tome la molestia de ir a verlo un par de veces , se lo quita de las manos un tal Rudy Valmer, que lo compra por teléfono.

Porque yo lo valgo.

Porque yo lo valgo.

La frustración es temporal: Valmer resulta ser un tipo estupendo y le alquila el ático por una miseria: dos mil euros mensuales, un tercio de lo que se estila en la urbanización. Tan estupendo es Valmer que paga también los gastos de comunidad, que salen por un pico.

Pero, volviendo a 2011, la policía española se empeña en ver gato encerrado en que un inversor gaste una millonada  en un ático para alquilarlo a precio irrisorio cuando le renta más dejar el dinero quieto. Entre eso y que Valmer se ofrece como experto ocultador de capitales, en un claro ejemplo de discriminación laboral, la policía ve motivo para iniciar una investigación.

A partir de aquí el azar se ceba con Nacho. Resulta que el tal Valmer adquirió el ático mediante una empresa ubicada en un paraíso fiscal. Y, como el mundo es un pañuelo, quiere la perra suerte que esa empresa gestione su implantación en España a través del mismo bufete de abogados que tiene por cliente principal a Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, gran amigo de Nacho, y dueño de una empresa de gestión de derechos audiovisuales. Empresa en cuya división norteamericana, ya es casualidad, ejerce de tesorero Valmer.

La policía, en lugar de investigar la omnipresencia de Valmer y su fijación con Nacho, se dedica a rastrear la actividad de su empresa en España. Tampoco es que se maten: su única dedicación es cobrar el alquiler del vicepresidente, tras adquirirlo con un dinero transferido desde la sede de la empresa de Valmer en el paraiso a su filial española, y poco antes transferido desde una cuenta de Enrique Cerezo a la empresa de Valmer.

Nacho, que descansa merecidamente en su ático desconocedor de tales tejemanejes, recibe aviso de que la policía anda metiendo las narices en su remanso de paz.

Este es el contexto de la reunión de la que tanto hemos oído hablar estos días, sobre la que existen dos versiones:

Según la de Nacho, los comisarios solicitan reunirse con él con la extraña pretensión de que les muestre sus recibos de alquiler. Nacho se niega y les pide que hagan el favor de no malgastar el dinero del contribuyente molestando a las personas honradas y se dediquen a perseguir a la ETA y a la PAH.

Según la de los comisarios, es Nacho quien solicita la reunión para pedir que echen tierra sobre el asunto y que pelillos a la mar. Ellos se muestran dispuestos siempre que les aclare su relación con el ático con documentos que la acrediten. Nacho afirma no recordar cuánto paga ni a quién ni cómo, por lo que no hay que descartar que, a medida que transcurrió la reunión, olvidara la existencia misma del ático y acabara por no entender quiénes eran aquellos señores y por qué le hacía tantas preguntas.

Aaaire, oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definiida...

Aaaire, oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definiida…

Según dice ahora, no es hasta tiempo después que cae en cuál es la intención de los policías: someterle a chantaje.

Dado que Nacho es gafe hasta para explicarse, casi no se entiende qué chantaje pueden hacerte con un recibo de alquiler transparente y legal. Y, menos aún, la finalidad del chantaje: retirar una denuncia que no pondrás hasta meses más tarde.

Al parecer, además de ser gafe, tiene serios problemas en su relación personal con el tiempo: hasta ayer mismo vivía convencido, y así lo afirmaba en público, que en aquel momento desconocía que le estuvieran investigando. Eso después de la reunión pero mucho antes de interponer la denuncia que, según Nacho, llevó a que los comisarios solicitarán la reunión. Así discurre la línea temporal donde habita el actual presidente de la Comunidad de Madrid.

Sea como fuere, los comisarios no consiguen salirse con la suya. Nacho tampoco, pero sí extrae una idea precisa de lo que está sucediendo: la Policía de Rubalcaba, la misma que dice Federico que organizó el 11M, pretende acabar con él.

Por esas fechas llega al gobierno de la nación el Partido Popular, y aprovecha el impulso de la mayoría absoluta para extender su dominio total a la policía y la judicatura, pasando por la fiscalía.

Acojonado por las acciones de los malvados comisarios, Nacho busca auxilio en Jorge Fernández Díaz. Cuando salta el escándalo a la prensa, marzo de 2012, el pío ministro de interior primero niega que exista investigación, y luego admite que existe pero que es ilegal: Nacho es una víctima de las turbias maniobras de la policía de Rubalcaba.

Dicho y hecho, se carga al comisario de Marbella y también al comisario de la policía judicial.

Nacho respira tranquilo, pero el Sindicato Unificado de Policía va y denuncia la compra-venta-alquiler del ático ante la fiscalía anticorrupción, que no encuentra nada raro en el asunto, salvo alguna cosa que cabe atribuir a la pura casualidad.

Pero la sombra de Rubalcaba es alargada y el SUP no se rinde: remite un informe al comisario general de Policía Judicial, que abre una investigación que se prolonga diez días: los mismos que tardan en cesarle.

Pero, por más que tú ayudes a Nacho, su gafe no conoce límites: el SUP presenta una denuncia en el juzgado de Marbella, donde una jueza comunista y de la PAH manda seguir el rastro del dinero . Sin que medie relación entre ambos hechos, Nacho revela justo entonces que él y su señora hace meses que tienen el ático en propiedad y que lo han comprado de la misma manera que cualquier españolito de a pie: tacita a tacita y firmando una hipoteca.

Mucho ojito con los agentes de movilidad de Rubalcaba.

Ojito con los agentes de movilidad de Rubalcaba.

Esto sucede en 2013. Desde entonces la investigación no ha progresado mucho. En parte porque la policía se empeña en enviar los requerimientos a los destinos equivocados o en el idioma que no es, y en parte porque los paraísos fiscales de la red de empresas pantalla de Valmer pasan de responder. Nada hacía presagiar que el tema del ático deparara sorpresas antes de las elecciones. Pero como Nacho es gafe, una de las maniobras que realizó para alterar el curso de su suerte, la denuncia contra el comisario de Marbella, se le ha vuelto en contra. A requerimiento del juez, han aparecido los informes que los comisarios redactaron, en tiempo y forma, sobre su reunión a tomar café con Nacho. Lo cual viene a demostrar que los comisarios actuaban con conocimiento de sus superiores y que Nacho mintió al afirmar que desconocía que se le investigaba.

Coincidencias y olvidos inocentes, seguro, pero lo cierto es que mientras Nacho sólo ha sido capaz de balbucear excusas contradictorias e incoherentes, la policía se ha mantenido firme en su hipótesis. Creen que el precio del ático sobrepasó el millón de euros. Que lleva perteneciendo al presidente desde 2008 y que el contrato de alquiler era en diferido y en forma de simulación debido a la procedencia del dinero: comisiones ilegales abonadas a medias por Enrique Cerezo —al que Nacho compró a un precio desorbitado los derechos de emisión de su equipo para Telemadrid, otorgó canales de televisión digital y agasajó con un buen pedazo del pastel de la privatización del Canal de Isabel II —, y a medias por Martinsa Fadesa, —a la que tuvo la mala suerte de facilitarle la compra de unos terrenos con espacio para construir más de dos mil viviendas, a un precio tan por debajo del de mercado que la constructora recuperó la inversión, sin mover un dedo, vendiendo la tercera parte del solar a otra empresa—.

Estamos convencidos de que tal hipótesis sólo se sostiene por una serie de desafortunadas casualidades, pero es de suponer que, para el Partido Popular, el asunto pesa como una losa dúplex provista de piscina privada sobre el futuro de Nacho, y le resta muchos puntos para ser candidato. El PP hace lo que puede contra la corrupción —normalmente, esconderla bajo la alfombra y abortar la carrera del que intente asomarse—, pero una mala suerte de tal calibre es un peligro permanente, y Nacho no hace más que ensuciar con ella todo lo que toca.

Sí esperamos que el Presidente de la Comunidad de Madrid haya extraído la lección que se desprende de toda esta historia: hay que tener cuidado, pero que mucho cuidado, con la mafia rusa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Galería de esperpentos., La reserva espiritual de Occidente y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s