Izquierda Unida Superstar.

Ahora todo el mundo reconoce a Julio Anguita como un político honrado y cabal, que predijo el marrón en el que nos metíamos firmando el Tratado de Maastricht y la mierda de papel que nos tocaba hacer en Europa. Pero en el momento en que don Julio era coordinador federal, en las noticias serias aparecía como instigador de una pinza imaginaria —en la que IU pretendía expulsar al PSOE aliándose al PP—, mientras en las noticias de cachondeo, en los guiñoles que emitía el soista Canal Plus, se le mostraba como profeta apocalíptico o como Don Quijote. El programa de Izquierda Unida, sus ideas y sus representantes, aparecían con bastante más dificultad y con mucho menos alcance.

¿A este loco vas a votar, desgraciado?

¿A este loco vas a votar, desgraciado?

Venimos a recordar esto porque aunque la teoría reza que cualquiera puede constituir un partido y presentarse a las elecciones, olvida mencionar que no equivale a tener acceso a esos medios de comunicación que, en cualquier sociedad moderna, configuran la opinión pública. Con la aparición de internet cambió un poco la cosa pero, durante la inmensa mayoría de los años de existencia de Izquierda Unida, casi nadie se enteraba de qué coño hacía o de quiénes eran sus candidatos más allá del primero de la lista. Los medios moderados la ignoraban mientras los de derechas sólo nombraban a IU para culparla de las huelgas, las manifestaciones y los disturbios, siempre seguida de adjetivos que abarcaban desde estalinistas a totalitarios, pasando por casposos, bisoños y perroflautas.

Las últimas semanas, sin embargo, parece que han querido reparar de golpe esa injusticia histórica y hemos tenido a Izquierda Unida hasta en la sopa. Hemos visto a los más furibundos anticomunistas prestar cámara y micrófono a varios de sus dirigentes, tratándoles con el mayor respeto y sin emplear ristras de adjetivos denigrantes. Parece que, tras tantos años de pelea, han acabado por cogerles cariño a los comunistas de toda la vida, y se han volcado en ayudarles frente a los de nuevo cuño de Podemos, que pretendían destruir su organización en Madrid utilizando un submarino con forma de mujer llamado Tania Sánchez.

Se conoce que la tal Tania se afilió a IU muy jovencita, con la insana intención de aparearse años más tarde con Pablo Iglesias y dinamitar la organización desde dentro, para entregarla, cautiva y desarmada, a las hordas de Podemos. Y a fe que lo habría conseguido, de no ser por los militantes auténticos de la organización y la ayuda desinteresada de todos los medios de la derecha, desde El País a 13Tv.

Ya desde la misma semana que los militantes y los simpatizantes amenazaban con caer en el error de elegirla como candidata a la presidencia de Madrid, saltaron a las portadas las hazañas de la angelita en sus días de concejal en Rivas: vender una vivienda a precio de mercado y participar en una votación unánime que concedió —tras concurso público— la gestión de un servicio municipal a una cooperativa en la que era socio su hermano.

La falta de experiencia de los medios a la hora de informar respecto a Izquierda Unida hizo que lo presentaran como que Tania regaló una millonada de dinero público a su hermano, que especulaba con la vivienda y, en fin, que era una corrupta de tomo y lomo. No sirvió, sin embargo, para alejar a sus seguidores de las urnas y salió elegida por mayoría.

Esto pasó en noviembre, así que es normal que en las últimas noticias olviden que su proyecto incluía la confluencia en las llamadas candidaturas de unidad popular, en consonancia con lo que el valor ascendente Garzón pretende hacer a nivel nacional, y lo presenten como una ocurrencia individual de Tania para disolver su organización dentro de Podemos. Un descuido así lo tiene cualquiera, y más respecto a los acontecimientos de una coalición tan laberíntica como IU.

Como hasta ayer mismo les interesaba cero Izquierda Unida, sin duda desconocen que la dirección madrileña salió elegida sólo con un 1% más de los votos que la candidatura rival, de la que formaba parte Tania Sánchez, pero que no se privó en acaparar el 100% de los cargos. No en vano todos sus miembros llevan años aferrándose al cargo político y al público, y algunos son responsables de parte de la ventolera de corrupción que ha soplado en la Comunidad de Madrid, con participación estelar en su caja de ahorros.

Se les pasa por alto que los primeros espadas de tal dirección han sido expulsados del PCE y están a punto de ser expulsados de IU por desobedecer reiteradamente las órdenes de que asuman su responsabilidad política y presenten la dimisión.

Y es que las rubias nunca han sido buenas.

Y es que las rubias nunca han sido buenas.

Sí reparan, en cambio, en que Tania Sánchez es la compañera sentimental de Pablo Iglesias, líder de la segunda o la primera fuerza política del país según la encuesta y el día. Fuerza que, coaligada con Izquierda Unida, podía hacer un gran roto en ese Madrid del mejor dejar las alfombras como están que tantos beneficios les ha reportado a los cargos electos de IU y del resto de partidos, a los empresarios amigos y a los medios que tienen asegurada su existencia sólo a costa de que las alfombras permanezcan en su sitio.

Tania pues no sólo traicionaba a las vacas sagradas de su organización en Madrid: les traicionaba a todos.

Por el momento ha habido suerte: la acción coordinada de la brunete mediática y de los jefazos de IU en Madrid y en la coordinadora federal han llevado a Tania a dimitir, dejando vía libre a la elección de un candidato como Dios manda. Tan exitosa ha resultado la maniobra que algunos ya estudian cómo repetirla con Alberto Garzón. Todo sea por mantener intacta la gloria de las siglas y la comodidad de los sillones.

Dice el nacional-camarada Vestrynge que la batalla se da ya en términos de todos contra Podemos. Que el miedo a que las fuerzas sumadas del PP y el PSOE no den para evitar su gobierno, les ha llevado a sondear a Izquierda Unida con la idea de constituir un gobierno de megaconcentración que les asegure algún sueldo y algún otro cargo público.

No nos cabe la menor duda de que nuestros mandamases son capaces de maniobras tan o más alocadas que esa. La última encuesta de Metroscopia— que otorga a la suma de Ciudadanos y Podemos un número mayor de escaños que a la de PSOE y PP—, y el reciente alineamiento del bueno de Lara junto al resto de fuerzas políticas y mediáticas del Régimen contra Monedero y Podemos, parecen darle la razón a Vestrynge.

A nosotros —que pensamos votar Vox con la papeleta entre los dientes— ni nos va ni nos viene, pero sí nos parece que, de seguir este método, de dejarse querer y manejar por las fuerzas que siempre les han ridiculizado y odiado y cerrarse a sus siglas, no llegará al número de votos suficiente ni para servir de flotador. Osea: igual que Vox pero en comunista.

Sólo quedará entonces llamar al ejército.

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