El País, Monedero y un máster de 13.300 napos.

La edición de El País de anteayer traía en portada un titular espeluznante: Monedero falsificó la mayor parte de su currículo.

Se correspondía con la noticia aparecida en su web la noche anterior donde, mientras los ejemplares se imprimían, el titular había mutado a: Monedero exageró la mayor parte de su currículo. Y mutaría otra vez a lo largo del día por: Monedero no da explicaciones sobre las falsedades de su currículo.

El hombre que nunca estuvo allí.

El hombre que nunca estuvo allí.

Puede sorprender que la misma noticia cambie de título tres veces en menos de veinticuatro horas pero, en honor a la verdad, hay que decir que acompasaba con los cambios en su contenido: en la redacción original adjudicaba el Nobel a Schopenhauer o a Heine —muertos antes de existir el premio— y se lo restaba a Einstein. También aseguraba que Méjico está en Sudamérica, cosa que corrigieron, igual que la adjudicación de Nobel postmortem.

Lo central no desentonaba en especulación y en desconocimiento: la mayor parte que falsificó Monedero en la biblia que tiene por currículo se reducía a dos datos concretos: que jamás fue profesor invitado en la Universidad Humboldt de Berlín ni en la Universidad de Puebla de Méjico.

La primera aseveración se basaba en una llamada telefónica al profesor Claus Offe, en cuyo instituto de Estudios Políticos asegura haber sido invitado Monedero. El polítologo, de 75 años de edad, aseguraba: No conozco al señor Monedero y tampoco recuerdo habérmelo encontrado, para acto seguido admitir: aunque mi memoria no es la mejor. Luego añadía: Es posible que haya invitado al señor Monedero para alguna conferencia, ya que parece manifiesto que nuestros intereses académicos son similares. Y remataba: Pero no puedo confirmar esa invitación después de tantos años, ni afirmarla ni desmentirla. No me acuerdo.

La segunda aseveración se basaba en una conversación telefónica con el Departamento de Atención de Pagos y Servicios de la universidad de Puebla que aseguró que no existían registros sobre Monedero como profesor de asignatura ni como profesor de tiempo completo. Si bien admitía que pudo participar como profesor de proyecto, dando clase por un tiempo determinado.

Conviene aclarar, cosa que no tuvo espacio de hacer El País ocupado en inventarse ubicaciones geográficas y premios Nobel, que es relativamente imposible que ninguna universidad guarde un registro centralizado de profesores invitados. Pueden acudir de la mano de la universidad, como de una facultad, como de un departamento, como de otro profesor. Pueden ir cobrando, sin cobrar o pagando. Pueden ir de motu propio, llamados por la universidad o en un programa de intercambio. Lo que ya no pueden, claro, es no ir, como asegura El País que hizo Monedero.

A los pocos minutos de aparecida la información el aludido respondió con dos tuits. En uno aparecía fotografiado con Offe. El otro reproducía la cubierta de un libro editado por la Universidad de Puebla, cuyas solapas aseguran que Monedero era profesor invitado allí.

Asumiendo que la fotografía es bastante endeble como prueba, la segunda parece impepinable —tanto, que la Universidad de Puebla tardó un día en desmentir al País (la de Humboldt tardó un día más)—. Tan impepinable como que un No me acuerdo por parte de un marxista septuagenario no es armazón suficiente sobre el que construir una noticia, ni para llevarla a portada, ni para atreverse a una acusación pública y tajante como la falsificación de la mayor parte del currículo por parte de Monedero. Tanto es así, que el País se rajó a los pocos minutos y sustituyó falsificar por exagerar, y volvió a rajarse pocas horas más tarde aunque fuera para mentir de nuevo.

Cualquiera diría que los medios que en otros tiempos estuvieron en guerra permanente contra el imperio prisaico se indignarían y se cachondearían del amarillismo, la desvergüenza y la metedura de pata de El País, mientras los afines corrían un silencioso y tupido velo sobre el asunto.

Nada más lejos de la realidad: unánime y repetidamente dieron por válida una noticia que le chirriaría a cualquiera con un mínimo de comprensión lectora, ignoraron la respuesta de Monedero y se lanzaron a reprochar su falta de explicaciones. Al espectáculo no tardaron en sumarse portavoces de partidos con un currículo tan veraz como el PP, el PSOE, UPyD y Vox para nuestro asombro y pánico.

Ni que decir tiene que consideramos lícito cualquier ataque contra esos castrochavistas de Podemos que pretenden convertir nuestro bello país en Cubazuela del Norte. Lo que nos duele que se pique en un anzuelo que apesta a que El País inventó la mayor parte de su información sobre Monedero mientras dejan correr noticias tan veraces y demoledoras como las declaraciones de su secretario general en Madrid, Jesús Montero, según las cuales: Hay dos culturas empresariales. Una es casta, la otra quiere contribuir al bienestar social, como la familia Botín en el Banco Santander.

Osease que, para Podemos, los fieles espadas del franquismo, los compradores de políticos y periodistas, los evasores fiscales, los acusados de tener un banco opaco y paralelo, los empleadores de Rato, los condenados por venta de preferentes a clientes indebidos, los desahuciadores implacables, los usureros, los financieros de la casta —siempre a cambio de un interesante interés— y los autores impunes de mil trapacerías que detalla maravillosamente el amigo José Manuel Novoa en este blog, militan en las filas de los empresarios buenos que persiguen el bienestar social.

Bonita alegoría de la libertad de prensa envolviendo los diarios españoles.

Bonita alegoría de la libertad de prensa envolviendo los diarios españoles por obra y gracia del Banco de Santander.

A ver si ahora resulta que la divisa devora antes de que te devoren del anterior presidente del Banco de Santander es el colmo de la filantropía.

O que el ascenso meritorio por sangre y apellido de la presidenta actual no es la quintaesencia de la reproducción y el sostén de cualquier sistema de castas.

Los Botín no son casta: son los alfareros que amasan a los miembros de la casta; su nivel olímpico.

Esta declaración del, para colmo, comunista Montero supone la negación radical de cuanto hasta hoy viene predicando Podemos. Se pueden aprovechar por la incoherencia y la empanada mental que —fuera de sus cuatro líderes mediáticos— luce el resto del partido, y enlazarlo con la catástrofe que ocasionará tal troupe al frente de ayuntamientos y autonomías. Fijaos si estos son la misma mierda que nosotros, podría esgrimir cualquier dirigente del PP, que todavía no gobiernan y ya se ofrecen al mejor postor.

Pero nada: lo pasan por alto. Se empeñan en difamar tan torpemente a Monedero que no hacen más que darle votos a Podemos.

Claro que también es verdad que si los periodistas y los políticos comenzaran a esgrimir los motivos por los que es francamente repugnante poner como ejemplo de benefactores sociales a los Botín, lo mismo el Régimen se viene abajo.

P.D. No nos resistimos a mencionar que el artículo lo firman una alumna del master de periodismo de El País y su director de opinión en Madrid. Se conoce que los 13.300 napos que cobran por el cursillo dan derecho a inventarse titulares, acusaciones y noticias y a que firme contigo el jefe de sección.

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