Faes, Fran Faes.

No nos pirra mucho conocer al pequeño Nicolás, pero sí molaría pasar un rato con su alter ego: Fran Faes.

Ahí lo tenéis, troncos: ese nombre molón es la prueba evidente de que el Partido Popular también evoluciona; concretamente, se encuentra en algún punto entre el último éxito de Mecano y el primer episodio de El coche fantástico, entre las tetas de Sabrina y el anuncio de busco a Jaqs, entre la Movida y la drogaína: en pleno despelote ochentero.

Soy el rey lagarto, yo parto y reparto.

Soy el rey lagarto, yo parto y reparto.

Pensad, colegas, que casi toda la banda que nos gobierna pasó su juventud entre las cuatro paredes de aquella década. Sólo que mientras otros lo gozaban o se despistaban, ellos se concentraban en ascender en las estructuras políticas de la derecha, cuya estricta moral aún pata negra franquista no asumía la minifalda, el divorcio ni la música pop. A escondidas, natural, cada uno podía hacer lo que le diera la gana. Pero nada de practicar el hedonismo en público, andar por ahí sin casarse, faltar a misa de nueve, o dejar de estar disponible a cualquier hora para lustrar los botines de quien fuera menester.

Te tiras arrastrando la mediana edad desde el final de la infancia hasta casi la jubilación y pasa lo que pasa: en cuanto alcanzas tu objetivo, en cuanto pillas poder, te llevas la mano a las pelotas y pones a Dios por testigo de que nunca vas a hacer nada más que lo que te salga de los cojones.

Y aquí es donde entra en escena el pequeño Nicolás/ Fran Faes.

En el contexto ochentero del que hablamos, es ese colega que te ponen de ejemplo tus viejos; el que encandila a tu madre con su traje a medida y un par de piropos y a tu padre con su Mercedes último modelo, pero se pinta una raya en el salpicadero en cuanto dobláis la esquina. El que pasa a recogerte para un retiro espiritual en Sigüenza y enfila directo a la Ruta del Bakalao. Ese que tus progenitores conocen por Francisco Nicolás pero al que todos los colegas conocéis por el cabrón del Fran: Fran Faes.

Como hablamos de gobernantes talluditos hay que situar la escena familiar en otro contexto: el del aviso urgente desde Moncloa o la sede de gobierno de la Comunidad de Madrid. El cabeza de familia que acababa de desanudarse la corbata y resopla y maldice mientras le explica a su señora que este fin de semana tampoco podrán llevar a los niños a Eurodisney. Que vuelve a abrocharse los gemelos mientras le echa la culpa al mierda de su superior en el escalafón, que le tiene ojeriza y se empeña en joderle las fiestas.

Fran, coleguis, Fran Faes.

Fran, coleguis, Fran Faes.

Y el Fran ahí, troncos. Haciendo como que le envían de Presidencia. Alabando el buen gusto en la decoración de la señora de la casa, guiñándole un ojo a la hija mayor, revolviéndole el pelo al chaval y sacando una galletita del bolsillo para el cocker spaniel.

En cuanto doblan la esquina, Francisco Nicolás se quita la chaqueta de visitar y se calza la chupa modelo Michael Knight de Fran Faes. El tío que sabe. El que parte la pana.

Fran Faes conoce gente a la que nadie más conoce. Fran Faes se atreve a ir a hablar con quien tú no te atreves y a aparecer en sitios donde ni debes ni puedes. Fran Faes consigue cualquier cosa que puedas pagar. Fran Faes se sabe de memoria el número de todas esas pibitas que ya no estás en edad de telefonear…

Es capaz de reptar entre todos los estamentos de poder sin que sepas muy bien cómo llegó hasta ahí o quién le invitó, sólo que tiene una chupa modelo Michael Knight y una oferta que no puedes rechazar.

Y tiene su guarida, Fran Faes. Una choza de lujo que lo mismo te sirve para apalancarte contratos públicos metido en el jacuzzi que para celebrar cumpleaños de niños que no son los tuyos. Si te portas con Fran Faes, Fran Faes se porta contigo y siempre encuentras una habitación lista para un romance fugaz o para descansar de esos estados en los que no conviene que te encuentre tu señora.

No os dejéis engañar, colegas: el gobierno y la tele pretenden distraernos con el repelente y anodino Francisco Nicolás cuando el que chana es Fran Faes. Quedaos con que el CNI ha negado que el tal Francisco Nicolás sea colaborador suyo, pero no ha abierto la boca sobre Fran Faes. Por algo será, troncos. Por algo será.

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