El Partido Socialista Ful.

En los albores del franquismo sin Franco, allá por el 77, el PSOE fue el único partido que se abstuvo a la hora de preferir la monarquía como forma de estado. Dijo actuar en nombre de sus afiliados, sus votantes, sus represaliados y sus muertos en las cunetas.

El firme camino hacia el socialismo.

El firme camino hacia el socialismo.

Fue un brindis al sol. Carrillo, que sí respaldó a Juan Carlos, reconoció su naturaleza de truco para comerle el terreno de la izquierda al PCE, e incluso se atribuyó el mérito personal de facilitarles la pantomima. En realidad, el PSOE ya se había comprometido a apoyar la monarquía al asumir la legalidad impuesta por los franquistas. Prueba de ello es que pudo concurrir a las elecciones, a diferencia de las organizaciones políticas comprometidas con la defensa de la República.

La abstención del PSOE resultaba irrelevante de cara a la monarquía consumada.

En los últimos estertores del franquismo sin Franco, este mismo año, el PSOE se abstuvo en la votación sobre el aforamiento de Juan Carlos de Borbón. Su sumisión lacayuna al hecho sucesorio había provocado el malestar de sus afiliados, sus votantes, sus represaliados y sus muertos de las cunetas. No era cuestión de enfangarse más en el apoyo a una institución tan antisocialista como antidemocrática.

Si bien su abstención resultaba del todo irrelevante respecto al aforamiento consumado.

Esta misma semana, por orden de su flamante secretario general, el PSOE ha votado contra el candidato de la derecha, Junker, a la presidencia de la Comisión Europea. Traicionaban el pacto sobre reparto de cargos al que habían llegado con los populares. Pacto al que llegaron traicionando el suscrito anteriormente con sus votantes, a quienes habían prometido una oposición frontal a la derecha.

A puntito de echar a volar.

A puntito de echar a volar.

A primera vista, el nuevo secretario general del partido ha comenzado su renovación atendiendo antes a la voluntad de sus votantes que a las componendas de la ejecutiva. Pero también hay que tener en cuenta que la abstención del PSOE es irrelevante respecto a la presidencia consumada de Junker.

No hace falta ser adivino para sospechar que el PSOE exhibirá su voto en contra como valor de cara a las futuras campañas electorales. De la misma forma que, tras asegurar la continuidad monárquica, sacaban pecho por ser el único partido que se abstuvo en ratificar la monarquía allá por los tiempos de la Comisión Constitucional.

Al PSOE, quizá, conviene medirlo menos por las veces que vota en consonancia con sus principios cuando no sirve para nada, que por las que se cisca en ellos en votaciones decisivas, como en la reforma del artículo 135 de la Constitución que reformó al alimón con el PP. Esas votaciones que no son aire y van al aire y que lo acreditan como partido ful que se renueva para seguir siendo un partido ful.

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