El secreto de su éxito.

Los empresarios españoles deben contarse entre los mejores del mundo. Y no sólo porque los más grandes se mantengan incólumes en su liderazgo desde finales de la guerra civil para acá. También porque —ayudados por los medios de comunicación que ellos mismos financian— han conseguido abolir el sentido común de toda una nación.

Son mis trabajadores y los tiro a la basura cuando quiero.

Son mis trabajadores y los tiro a la basura cuando quiero.

No hay más que ver la aceptación popular e inconsciente que cosecha ese dogma de que son los empresarios los que crean trabajo. De donde se desprende una doble naturaleza de semidioses creadores del maná y de especie a proteger, y un nivel de estupidez social que asombraría a un homo erectus.

Los empresarios no tienen la capacidad de crear trabajo. Ese superpoder corresponde a un dios más real llamado dinero. Y el dinero no crea trabajo por su carácter benevolente: lo hace con el único fin de multiplicarse. De cara a tal divinidad resultaría absurdo requerir un puesto de trabajo que no cumpliera con ese fin. Tan absurdo como suicida.

Esto implica, por si no os habéis dado cuenta, que es la intervención del trabajador la que fecunda al dinero para que logre reproducirse. El empresario es la celestina que le presenta al dinero y que recoge los frutos de la relación entre ambos. Poco más.

Por eso cuando una franquista de rancio abolengo como la Presidenta del Círculo de Empresarios lamenta tener que crear puestos de trabajo para chavales no estudiados porque no sirven para nada, os engaña. Si los contrata es porque recibe por ello el equivalente de lo que les paga más un sobresueldo que se embolsa íntegro.

Si dejara de embolsarse el sobresueldo, si el dinero no cumpliera con su función de multiplicarse, los despediría sin más. Y si esta circunstancia se repitiera con todos sus trabajadores —estudiados o no— se vería obligada a cerrar la empresa. Pero a poco que le haya ido bien —a poco que descienda de prebostes franquistas y se tengan miles de contratos con la administración como es el caso de esta empresaria ejemplar— habrá acumulado, mes a mes y año a año, el sobresueldo producido por todo aquel que haya trabajado en sus empresas desde que existen.

Aquí, creando puestos de trabajo.

Aquí, creando puestos de trabajo.

De ahí que cuando el lumbrera de la patronal valenciana os suelta que deberíais estar agradecidos a los empresarios por arrojaros el maná del trabajo aunque sea en migajas, se está meando en vuestra cara: no habría maná que arrojaros sino lo hubierais creado vosotros antes. Ni él haría su labor de intermediario sin retener una comisión de maná. Así que el agradecimiento debería ser, como mínimo, bidireccional. Porque si el empresario te paga tu casa y el pan de tus hijos no es solo porque hayas producido esa suma sino que, además, has producido para pagar también su casa y el pan de los suyos.

Objetaréis que el empresario arriesga su capital o que existen autónomos sin ningún empleado que multiplique sus dineros. En el primer caso sigue siendo el dinero el que crea el trabajo —y poseerlo o no depende de una determinada posición social—. En el segundo, menos que de empresarios, hablamos de trabajadores que se exprimen a sí mismos. Que trabajan sin apenas derechos, horarios regulados ni jornal fijo para conseguir sumas muy poco alejadas del nivel de supervivencia. Si el autónomo tuviera éxito, si sobrepasara ese nivel, dispondrá de una cantidad que poner a multiplicar sin ver comprometida su supervivencia, y asumirá el riesgo de hacerse con los servicios de un trabajador, alguien que carece de esa cantidad, para que obre esa multiplicación.

Es un mecanismo tan evidente que llega a asustar que el común de los mortales —parados, asalariados o autónomos que se autoexplotan— no corra a denunciar por daños al honor o a prender antorchas cada vez que un empresario, un tertuliano o un político repique ese sinsentido de que son los empresarios los que crean trabajo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Galería de esperpentos., La reserva espiritual de Occidente y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s