Carta abierta a Paco Marhuenda.

Querido Paco:

El afecto que bien sabes que te tengo me empuja a escribirte estas líneas. Me tienes preocupado, Paco. Me tienes sin vivir en mí.

He comprobado que aquellos que te ven y te escuchan comparten el convencimiento de que no eres más que un bufón al servicio de Rajoy. Me parece injusto. Me parece rebajarte. Eso es como insinuar que se la chupas al mayordomo.

Tú no eres un bufón al servicio de Rajoy. Tú trasciendes tanto al presidente como al tipo de régimen político. Tú eres un bufón del poder, sea cual sea ese poder.

Si hubieras nacido en la Alemania de Hitler cantarías loas al Fürher, y si vivieras en Corea del Norte te dedicarías a abanicar al gordo Kim, como antes a su padre y a su abuelo. Toda tu ética se cifra en una sola norma: medrar a la sombra del poder.

La princesa Letizia, Belén Esteban y Esperanza Aguirre en la fiesta de aniversario de la Razón.

La princesa Letizia, Belén Esteban y Esperanza Aguirre en la fiesta de aniversario de la Razón.

Se te reconoce el mérito: se te subvenciona en publicidad institucional con 254 euros más que a El País por cada 1000 lectores cuando no alcanzas a tener la séptima parte de los suyos. Amén de adquirir tu parodia de periódico en todos los centros y organismos públicos de las comunidades gobernadas por el PP, que no son pocas. No hay más que asomarse a la lista de invitados a esa fiesta temática de Las Brujas de Zugarramundi que montaste en el 15 aniversario de La Razón para comprobar que tus servicios se tienen muy en cuenta.

Has crecido mucho y en muy poco tiempo y eso es lo que me preocupa: que hayas perdido el control respecto a tu propio tamaño.

Porque vamos a ver, querido Paco: uno puede dedicarse a defender lo indefendible siempre que tenga cierta agilidad mental, cierta habilidad lingüística, cierta prestancia o una mezcla de las tres. Pero tú no sabes pensar, no sabes hablar y no eres capaz de despertar atracción más que en objetos inanimados.

En cuanto te sacan del argumentario, sólo sabes repetir tus coletillas de Rajoy malo, de Como en Cuba o en Corea del Norte, de Esto no es un estado periodístico, o de Oye, mira Francia, mira Islandia, mira Inglaterra. O te conviertes en el pitoniso de los mil puestos de trabajo diarios o del Ya verás cuando el PP vuelva a ganar con mayoría absoluta, todo ello cacareado con tu timbre de falsete, y salpicado de dequeísmos e ignorancia pedante. Eso cuando no recurres al Ahora me enfado y no hablo, en una regresión a los tiempos de escolar repelente que nunca terminaste de superar. Por más empeño que le pones, Paco, tu nivel como comunicador no le llega a la suela de los zapatos a tu nivel como lameculos, y eso acaba por resultar contraproducente.

Porque verás, mi querido amigo: cuando uno suelta majaderías como que no privatizar un servicio de limpieza municipal es seguir el modelo de Corea del Norte, que el gobierno de Rajoy no ha llevado a cabo recortes sociales, o que la entrada de inmigrantes subsaharianos es comparable a la de las tropas nazis, la gente acaba, no ya por no creerle, sino por no tomarle en serio.

Francisco, maaalo... Marhuenda, maaalo... Paquito maaalo... je, je, je

Francisco, maaalo… Marhuenda, maaalo… Paquito maaalo… je, je, je

Y el problema no es tanto el ridículo que haces tú como el que hacen los que te colocan delante. Porque si periodistas supuestamente serios y prestigiosos se avienen a debatir en igualdad de condiciones con una parodia, queda al descubierto toda la tramoya. La gente empieza a darse cuenta de que aquellos que logran disimular la servidumbre con bastante más habilidad que tú, no cumplen con una función distinta: la de engañar a los televidentes al servicio del poder.

Y esto transciende, Paco, al hecho de que muchos españoles, tan castigados como aficionados al voto de castigo, vayan a optar en las urnas por el partido que más joda al imbécil de Marhuenda. Eso afecta a los fundamentos mismos del sistema de poder que, Rajoy o no Rajoy, te permite vivir cómo vives a pesar de la mediocridad profesional y humana que demuestras.

Mucho me temo, Paco, que te estás deslizando hacia el lado oscuro. Que te estás convirtiendo, sin tú quererlo, en un antisistema.

Tú no te das cuenta pero sucede que la inmensa mayoría de la gente que te escucha y te ve gana menos en un mes entero de trabajo que tú en una hora de vomitar sandeces. Y a esa gente cualquier día la va dar por pensar que si este sistema encumbra a personajes de tu nivel ético y profesional mientras la inmensa mayoría de la población no hace más que comer mierda, lo mismo es que es este sistema el que es una mierda. Y de ahí a sacar la conclusión de que a lo mejor los sistemas que tú denigras son mejores hay un paso.

Recapacita, querido Paco. Mira a ver si no tienes que empezar a ser más discreto. No eches más españoles brazos del comunismo.

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