Rajoy, ese superhombre.

Honestamente, creo que todavía pasarán décadas y hasta siglos antes de que los españoles asimilemos la envergadura política de nuestro presidente, don Mariano Rajoy Brey.

Quién iba a pensar que su aspecto de mindundi acollejable y de invitado por compromiso ocultaba un verdadero titán de la política, capaz de superar, entre calada y calada de habano, las ideas caducas que venían lastrando nuestro sistema.

He visto cosas que vosotros no creeríais...

He visto cosas que vosotros no creeríais…

Toda la ideología de Rajoy la sintetizó él mismo en una magnífica frase: “Haré cualquier cosa, aunque no me guste, y aunque haya dicho que no la voy a  hacer“.

¿Os dais cuenta? Rajoy ha liquidado la vieja costumbre de atarse a un programa que a la vez reflejaba un insano sesgo ideológico. Puede colectivizar la tierra o bien reinstaurar la esclavitud, según le rote. Él hará lo que tenga que hacer. Aunque no le guste. Aunque haya dicho que no lo iba a hacer.

Alejándose de las formas mecanizadas y caducas que han venido guiando la política norteamericana y europea, ha introducido principios taoístas en su forma de gobernar: “A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es una decisión“.

¿Váis midiendo la capacidad de este cráneo previlegiado? Rajoy puede gobernar mientras no gobierna, decir digo mientras dice diego, y acabar a tiempo para ver jugar a la selección que, al fin y al cabo, es otra manera de decidir mientras no se decide y gobernar mientras no se gobierna. Muchos quieren ver en esto una prueba patente de  indolencia e inutilidad. No se dan cuenta de que Rajoy no abarca el universo parcialmente sino en total; percibe, de forma simultánea, las cosas que son, las que no son y las que podrían ser y no ser.

Y es que Rajoy, digámoslo ya, no es sólo un nuevo tipo de gobernante sino un especimen más avanzado de la especie humana.

¡Por Orticón, Viritón y Saticón! ¡Os fundiré sin dilación!

¡Por Orticón, Viritón y Saticón! ¡Os fundiré sin dilación!

Vuestro cerebro, un estadio o dos por debajo del suyo, cree que si tú sirves mesas en el Bar Manolo, y Manolo te paga por servir mesas, es porque media alguna relación entre ambos. Pero en la avanzadísima mente de Rajoy las cosas se perciben de otra manera: él ve simultánemente realidad y posibilidad, matería y antimatería. De ahí que haya alcanzado la comprensión de que lo que es también puede no ser y viceversa. Es más: puede ser, no ser, ser y no ser, y ser y no ser salvo alguna cosa.

Tan nítidamente como cualquiera de vosotros ve agotarse los meses que le quedan del subsidio de paro, Rajoy observa la infinidad de dimensiones de la realidad y sabe que os quejáis por pura inferioridad evolutiva. Si fuérais como él, dejaríais de preocuparos tanto de que exista un 26,9 % de españoles en paro, y os fijaríais más en esos otros mundos donde España ostenta un 250% de empleo, o donde todos somos hermafroditas y obtenemos nuestro sustento vital a base de copular entre árboles que dan I-Pads y coches de carreras.

Ya imaginaréis que ese percibir el total de dimensiones requiere una capacidad que el presidente, aún sobreevolucionado, no siempre puede mantener. Sois muchos y muy cansinos. Especialmente cuando, desde la bancada socialista, separatista y terrorista, le azuzáis con vuestras acusaciones de que miente sobre su relación con un tal Bárcenas.

¡Deje usted de llamarme Rajoy! ¡Eso es una insidia!

¿Rajoy? ¿Cómo que Rajoy?

Rajoy no miente. Lo que pasa es que se despista un momento y ya no recuerda si está en la dimensión en la que el tal Bárcenas ha ido a la cárcel por apropiarse nadie sabe cómo de 50 millones de euros, en esa otra donde ha repartido 50 millones de euros entre los más necesitados, en aquella donde le dijo “Luis, se fuerte” justo antes de la primera vez, o en una donde tenemos esqueletos inarticulados y habitamos dentro de cajas de pienso para mascotas.

De ahí que al presidente le resulte a veces complicado decender hasta vuestro nivel y que sus explicaciones parezcan confusas. Que, por otra parte, a lo mejor lo son, no lo son, lo son y no lo son o ya tal.

Más de uno andará pensando que le atribuyo a Rajoy méritos que no admitiría ni el mismísimo Marhuenda. Vosostros veréis pero, o bien Rajoy es el superhombre que afirmo, o bien es que consentís que os gobierne un menda que carece por completo de principios y que, además, se comporta igual que alguien a quien pescas sodomizando a tus hijos, y no sólo tiene los arrestos de negarlo sino que encima te amenaza con denuncias.

Allá vosotros.

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