El bribón mecánico.

Nos enteramos de que al Borbon le tienen que cambiar una pieza y es fácil caer  en la tentación de metaforizar lo Real; de imaginar que, efectivamente, el Rey de España no es otra cosa que un engendro mecánico, un androide hecho a trozos de exilio, franquismo y dedocracia; una máquina que, a decir verdad, casi nadie sabe qué hace ni para qué coño sirve.

Al Rey lo puso Franco para que prolongara su régimen hacia el futuro y para que la oligarquía que medró con él pudiera seguir medrando. El resto es tan accesorio como casi todos vosotros.

¡Venga esa ola!

¡Venga esa ola!

Dicen que todos los españoles lo votaron con la Constitución pero eso es falso: no hay posible elección donde sólo cabe una propuesta, un sucesor de Franco o un sucesor de Franco encarnado en un engendro mecánico.

Tampoco pudo votarse por ningún partido que llevara entre sus planes la República; los hubo sólo de boquilla puesto que, para tener opción a poner el jeto en los carteles electorales, había que tragar de primeras con mantener intacta la jefatura del estado. O lo que viene a ser lo mismo: había que tragar con mantener intacta la oligarquía franquista.

Luego dicen que, cual Mazinger Z, nos libró de un golpe de estado. Ese axioma inquebrantable de nuestra democracia viene a ser, como poco, confuso para cualquiera que exhiba más de dos dedos de frente: ¿Un golpe de estado que no se da contra el Jefe del Estado sino en su nombre? ¿Unos golpistas que obedecen al Jefe de Estado hasta el punto de entregarse maniatados cuando les da la orden?

reyjoven

A mí me la vais a dar

A partir de aquí, poco sé sabe. De cómo es el Rey o de qué coño hace. Viaja por ahí, siempre rodeado de grandes empresarios. Mata osos borrachos y elefantes, y se hace el distraído cuando los servicios secretos le informan de las turbias andanzas de su yerno y de su hija. Cata por igual rubias, pelirrojas y morenas, y atesora una larga lista de amigos en presidio. Figura como fortunón entre los fortunones de Europa sin que nadie tenga la menor idea de cómo cojones ha obtenido el dinero si no se ha dedicado a otra cosa que a ser Jefe de Estado (quizá para evitar responder que Don Juan Carlos sólo puede haber obtenido su fortuna particular en base a ejercer sus funciones de representación colectiva).

Ahora el engendro chirría y lo mandan al taller para ver si lo remozan. En esas teletertulias de mentira que veis y en esos periódicos que son, uno por uno, la Voz de su Amo, se dedican a entreteneros con el debate estéril de si el rey tiene que abdicar ahora que, a ojos vista, ya no puede dedicarse a hacer lo que fuera que hiciere.

Es esteril y es falso: el rey no va abdicar puesto que como abdique perdería su inmunidad absoluta ante la ley y, quieran que no, le podría caer alguna imputación o algún hijo ilegítimo.

Eso, claro, no os lo dicen.

Como tampoco os dicen que tenéis al rey que os merecéis porque, además de súbditos, sois tontos de capirote.

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